La neblina del cerebro

Todos conocemos los efectos secundarios de la quimioterapia, además de las náuseas, vómitos, falta de apetito, el signo más visible continua siendo la falta de pelo, el pañuelo en la cabeza o la calva sin más. Unos y otros nos cuentan,nos avisan, nos preparan para el efecto negativo inmediato de esos efectos secundarios que nos van a dejar agotados, a unos más a otros menos, cada uno contará su experiencia, no todos sufrimos lo mismo, no a todos nos molesta lo mismo. Cuando enfermé no me dolía nada, la cabeza me había dolido mucho pero nada mas, cuando me iban contando todo lo que la quimioterapia iba a provocar en mi organismo, me dije algo así como ” me voy a poner mal para después estar bien”, “esto es un medio para un fin”, “es por mi bien”. 

Mi recuerdo de aquellos meses no es tan terrible, esos efectos secundarios a corto plazo no me dañaron tanto, no me cayó el pelo hasta prácticamente el trasplante, no tuve tantas náuseas,  me afectó mucho la dexametasona a nivel psicológico,(este tema, el de la dexametasona merece un capítulo aparte), mi intestino estuvo mucho tiempo mal, es lo que más trabajo me costó recuperar y todavía no estoy bien al cien por cien. Pero todas estas cosas ya las sabía, ya me las habían comentado, lo que nadie me dijo nunca es que, una vez pasado el trasplante, el tiempo de recuperación, me iba a dar cuenta un día que tenía una “neblina” en la cabeza que no me dejaba pensar como pensaba antes, la imagen que tengo es la de ir apartando árboles de un bosque con las dos manos para poder llegar al centro, al claro del bosque, pero cuando conseguía llegar el claro estaba lleno de niebla.

No sé si he sabido expresarlo bien, es algo muy visual lo que he sentido y realmente lo veo así en mi cabeza. Y cuando digo que” un día me doy cuenta” lo digo siendo consciente de un hecho: la niebla estaba ahí desde que comenzó el tratamiento pero me fui habituando a ella, y cuando poco a poco voy retornando a mi vida normal es cuando empiezo a notar que algo ha cambiado. Aquí no puedo más que relatar lo que a mi me ha pasado, pero por lo que he estado leyendo estos últimos meses creo que es algo muy parecido a lo que le pasa a otros enfermos de cáncer.

Antes del cáncer tenia ese poder que nos atribuyen a las mujeres de hacer dos o tres cosas a la vez y hacerlas bien:podía estar escribiendo un relato, atendiendo el teléfono y hablando por señas con mi hijo. Pues bien, eso se acabó, ya no puedo hacerlo, me esfuerzo pero no puedo, ahora necesito concentrarme de forma absoluta en una sola cosa para poder lograrla. Ahora mismo estoy escribiendo esto y si me tocan en el hombro saltaré como un resorte y me costará mucho volver a concentrarme, antes podía leer el periódico y ver la tele a la vez, ahora tampoco.

Descubrí con horror que no me salían las palabras: “dame el chisme que está encima de esa cosa donde se pone la tele”, llegué a hablar así y ahora, con mucha calma, consigo que me salgan las palabras, pero hay algunas que se me resisten. Cambio también las sílabas de sitio, escribo chote en vez de techo, y las letras y los números bailan de un lado a otro en un sin sentido a la hora de corregir el relato que me deja atónita ante lo que he escrito.

Las palabras con doble significado se me resisten y siempre recurro al significado menos coherente para la frase que me están diciendo, un ejemplo, si alguien me dice “hay que poner la baca en el coche” yo pienso automáticamente en una vaca, un animal, y me pregunto ¿cómo vamos a poner la vaca en el coche?. Este verano una amiga pasó unos días en casa y un día me dijo, “Tenemos que ir a Portela” (Portela es un pueblo), íbamos en el coche y yo miré para ella y le dije “¿ a por tela? ¿y para que quieres ir a por tela…?, ¿para que quieres la tela?”. Esto provoca situaciones inverosímiles y muy graciosas pero yo me quedo preocupada y eso que ahora no tiene nada ver  con lo que fue hace unos meses, ahora ya estoy mucho mejor.

Lo de las lagunas en la memoria es otro cantar: no me acuerdo de nada. Se me han olvidado un montón de cosas del pasado, durante los meses de tratamiento llevé, más que un diario, un dietario donde apuntaba lo que hacía cada día. Se me olvidan los nombres, si me dicen algo y estoy concentrada no me acuerdo de lo que me han dicho, veo la cara de un actor en una película y sé perfectamente que sé quien es pero… no consigo encontrar el nombre.

Bueno, en esta neblina en la que me he visto inmersa quizás lo que más me ha costado es el cambiar las letras al escribir y algún fallo de ortografía que antes no tenía. No me estoy quejando, lo más importante es seguir viviendo pero yo sé que a muchos les gratificará saber que esas cosas que le estaban pasando nos pasan a muchos también y, además, se está comprobando científicamente que esto es real. Cuando los enfermos de cáncer se quejaban de esta neblina que les aturullaba muchas veces se achacaba a la ansiedad y angustia que provocaba la enfermedad en sí misma, ahora parece ser que se está demostrando que esto es real, en inglés se llama chemo-brain, que es algo así como la quimioterapia del cerebro.

He intentado explicar esto de la forma más clara posible, saber que estos efectos secundarios pueden permanecer durante años después de los tratamientos me lo hace todo más fácil, yo he mejorado mucho haciendo verdaderos esfuerzos mentales por recordar, por no tartamudear al no encontrar la palabra buscada, sabía que me pasaba algo que podría corregir con esfuerzo y cuando un día vi escrito aquello que me estaba pasando me sentí mucho mejor: no soy yo sola, esto le pasa a más gente, y por eso hoy he decidido contar esta otra experiencia con otro efecto secundario del que no se habla tanto: la neblina que muchas veces no nos deja ver el claro del bosque.

En estos días colgaré en la página de facebook “Comunidad Española de pacientes con Mieloma Múltiple” un relato más técnico y preciso, con referencias a distintos organismos del cáncer, sobre este tema.

Un saludo para todos TMRL

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Un comentario en “La neblina del cerebro

  1. Reblogueó esto en Mieloma Multipley comentado:

    Chemobrain, la niebla en nuestro cerebro.
    Esta entrada la escribí hace unos meses. La semana pasada alguien me comentó los problemas cognitivos por los que estaban pasando muchas personas. Al releer hoy esta entrada al blog que escribí en agosto pasado, me he dado cuenta que ya no me pasan tanto estas cosas, y me he emocionado un poco.

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