– De acuerdo con un artículo publicado  en MedPage Today en septiembre de 2014 , “Problemas óseos en pacientes con mieloma – incidencia, factores de riesgo e impacto-“ los problemas óseos  están presentes en, aproximadamente, el 80% de los pacientes recién diagnosticados, y en el 70% de los casos el  dolor óseo es el primer síntoma.

“La enfermedad ósea es responsable de algunas de las complicaciones más graves y de la morbilidad asociada al mieloma“, según David G. Roodman, MD, PhD, of the Veterans Affairs Pittsburgh Healthcare System and the University of Pittsburg’s Department of Medicine/Hematology-Oncology.

El mieloma múltiple destruye los huesos y bloquea la cicatrización de los mismos. La destrucción ósea en el mieloma múltiple puede afectar a cualquier hueso, pero los más propensos a estar involucrados son la columna vertebral, el cráneo, la pelvis, las costillas, el húmero , el fémur, y la mandíbula. Las fracturas, osteoporosis, y diversos daños relacionados con el esqueleto puede dañar severamente la calidad de vida del paciente, causando dolor, deformidad, caminar deficiente, discapacidad, o parálisis. Estos daños relacionados con los huesos también puede tener significativos efectos negativos en la supervivencia.

“El mecanismo que causa la enfermedad ósea en el MM se basa en  que las células plasmáticas neoplásicas, ya sea directamente o de forma indirecta, a través de su interacción con las células estromales de la médula ósea, inducen una alteración en los mecanismos de la remodelación ósea, como se ha demostrado in vitro por experimentos de co-cultivo, mostrando que la reabsorción ósea se promueve (aumento de la actividad de los osteoclastos) y la formación ósea se inhibe (reducción de la actividad de los osteoblastos) “, escribió Patrizia Tosi, MD, del Departamento de Oncología y Hematología del Hospital Infermi, en Rimini, Italia.

 Si bien se desconocen cuales son las  la causas que producen  el mieloma múltiple, se cree que ciertos factores de riesgo pueden aumentar las posibilidades de desarrollar la enfermedad . Algunas de estas causan son:  mayor de 65 años, varón ,  afroamericano, y que un miembro de la familia padezca la enfermedad. El dolor óseo es uno de los principales síntomas y después los análisis de sangre anómalos indicaran el problema. Otros síntomas comunes incluyen debilidad y fatiga debido a la anemia, pérdida de peso, síntomas relacionados con la hipercalcemia (confusión, sed excesiva, estreñimiento), empeoramiento de la función renal y las infecciones.

Las estrategias utilizadas para el tratamiento de lesiones óseas que se producen en pacientes con mieloma múltiple incluyen tanto las que se dirigen a las células del mieloma como a las del microambiente de la médula ósea. Algunos agentes interactúan con las células estromales de la médula ósea e inhiben la producción de citocinas (tb. citoquinas) que, sabemos,  están directamente involucradas en la generación de osteoclastos-óseos destructivos. Otros pueden estimular la producción de células osteoblásticas para fortalecer los huesos.

La radioterapia y, en casos raros, la cirugía también pueden ayudar a tratar los efectos relacionados con el daño óseo. Los bisfosfonatos son ampliamente utilizados en esta población de pacientes, pero pueden causar insuficiencia renal si se utilizan demasiado tiempo. El dolor se puede aliviar con analgésicos, cifoplastia o vertebroplastia, varilla intramedular de huesos largos y radiación paliativa.

La rehabilitación física general y el ejercicio también pueden fortalecer los huesos y ayudar a los pacientes a regresar a sus actividades más cotidianas. Además, la densidad ósea se puede mejorar en pacientes que están en remisión estable con un aumento de calcio  en la dieta, así como suplementos de vitamina D. El estudio radiográfico se repite normalmente cada 6 meses para evaluar lesiones óseas adicionales.

“En conclusión, diremos que se requiere un enfoque multidisciplinar para el diagnóstico y tratamiento de fracturas vertebrales y otras lesiones óseas en el mieloma múltiple, y la cooperación entre expertos (hematólogos, radiólogos, ortopedistas, radioterapeutas, fisiatras y neurólogos) es obligatoria para un óptimo manejo del paciente “, según el Dr. Tosi.

Autor Artículo: Lizzy Myeloma Crowd, https://www.facebook.com/myelomacrowd?fref=ts

Artículo MedPageToday, http://www.medpagetoday.com/resource-center/mulitple-myeloma-management/Bone-Complications/

@teresaregueiro

Hasta aquí la traducción del artículo, a partir de aquí lo que vaya saliendo.Creo que sería interesante introducir el significado de algunos términos que se nos pueden escapar.

Morbilidad

El término morbilidad es de uso médico y científico y se utiliza para señalar la cantidad de personas o individuos considerados enfermos o víctimas de una enfermedad en un espacio y tiempo determinados. La morbilidad es, entonces, un dato estadístico de altísima importancia para poder comprender la evolución y avance o retroceso de una enfermedad, así como también las razones de su surgimiento y las posibles soluciones.

Reabsorción ósea

La resorción ósea o reabsorción ósea es el proceso por el cual los osteoclastos eliminan tejido óseo.

Osteoblastos y Osteoclastos

Las células del mieloma también afectan a las células que ayudan a mantener los huesos fuertes. Existen dos clases principales de células óseas que funcionan juntas normalmente para mantener los huesos saludables y fuertes. A las células que generan hueso nuevo se les llama osteoblastos, mientras que a las células que disuelven el hueso viejo se les llama osteoclastos. Las células del mieloma producen una sustancia que le indica a los osteoclastos que aceleren la disolución del hueso.Debido a que los osteoblastos no reciben una señal para regenerar el hueso, el hueso viejo se desintegra sin que el nuevo lo reemplace.

Citocinas

Son un conjunto de proteínas que regulan las interacciones de las células del sistema inmune, son los agentes responsables de la comunicación intercelular.

Cifoplastia

La cifoplastia con balón es una opción de tratamiento mínimamente invasiva para los pacientes con fracturas vertebrales por compresión.

Mientras intento construir y dar forma a esta entrada en el blog de hoy le comento a mi hijo, que me ve inmersa en papeles y en múltiples pestañas abiertas en internet, que nunca imaginé este sendero  que ha tomado mi vida, horas y horas leyendo y escribiendo sobre el mieloma, el ADN, los osteoblastos y osteoclastos, la sangre, el cáncer, las células…

Siempre fui una persona de letras, desde la infancia la literatura,las letras,los poemas me han acompañado, la física, química y matemáticas fueron asignaturas ajenas a mí, solventadas con mayor o menor  suerte en el curso académico de mis estudios y sin ninguna inclinación intelectual hacia ellas. No me gustaban. Homero, Shakespeare, Lope y Calderón de la Barca, entre muchos otros, se hicieron dueños de mi vida, seguí a Kavafis hasta Itaca, a Don Juan hasta Doña Ines, acompañé a Penélope mientras esperaba a Ulises  y me sumergí en la literatura medieval sentándome en la Tabla Redonda con Arturo, Lancelot, Tristán buscando, con ellos, el Santo Grial, me impregné de los versos de Machado, con el Macondo de Garcia Marquez, paseé por Lisboa con Pessoa y llegué a escuchar recitar a Rafael Alberti sin olvidarme nunca de Federico.

Esa era mi vida hasta hace cinco años, hasta que conocí a esta “condición” que me acompaña, el mieloma, que cambió mi vida en todos los aspectos imaginables. Pasado un tiempo desde el diagnóstico me empecé a interesar, igual que lo hice antaño por la literatura, por la ciencia, por el cáncer, por entender, sobre todo entender un poco, qué me había pasado. Pasé de pedir a la Diosa de Homero que cantara, que relatara, la cólera de Aquiles a solicitar que me explicaran un poco qué es esto que le ha pasado a mi cuerpo. Evidentemente no abandoné la literatura pero sí añadí una…literatura científica, médica, oncológica? y descubrí que sí podía entender, que sí podía empezar a comprender lo que me había pasado y, por lo menos para mí, eso me daba más fuerza. Os contaré que, poéticamente hablando, la ciencia me ganó hace unos pocos meses cuando me interesé por la palabra “estroma” que me parece preciosa, a mi me gustan las palabras, las encuentro bellas: estroma, estromales, mesenquimales, micro ambiente de la médula ósea… y, entonces, una gran persona me explicó el significado de  esas palabras y lo entendí, poéticamente si queréis, en un lenguaje coloquial, “entendible” para todos aquellos que no sabemos nada de medicina,de ciencia, de células, y esto a mi me sirve para seguir adelante, para intentar luchar y transmitir que la buena o mala suerte no depende de nosotros pero sí depende el encarar el siguiente paso con esperanza y fuerza. Y, entonces, también entendí al matemático que ve poesía en una fórmula, en unos números, y esto ha sido muy importante para mi.

Disculpar esta disertación tan personal, creo que es lo más personal que he escrito hasta ahora. Al leer el artículo con el que comienzo esta entrada de hoy, el daño óseo que nos asusta, duele y atemoriza, y siempre bajo mi punto de vista y mi propia experiencia, me parece interesante hablar de ello. No a todos los enfermos de mieloma nos pasan las mismas cosas, igual que nos dicen que cada enfermo es diferente en sí mismo y que un tratamiento alcanza éxito con unos y el mismo tratamiento no consigue ese éxito con otros, el daño óseo varia de unos a otros también.

El saber que los osteoblastos reparan el hueso dañado y los osteoclastos  destruyen el hueso dañado pero es rápidamente reparado por los primeros me hace entender un poco lo que ha pasado. En nosotros, los enfermos de mieloma,  los osteoclastos funcionan rápidamente y “se comen” el hueso y no paran porque los osteoblastos no han recibido la señal de “reparar” el hueso ya que las citocinas, responsables de la “comunicación” entre las células no han dado la orden de “reparar” ya que han sido inhibidas por agentes que interactúan con las células estromales de la médula ósea.

Me ha salido de carrerilla, básicamente, muy básicamente debe ser algo así, y entonces en mi cabeza se empezó a destruir el cráneo, y en la tuya una vértebra, y en la de ella el fémur, y a el le tocó el húmero y así comenzó todo hasta que consiguieron pararlo, y eso es lo que nos debe confortar: el encontrar la forma de parar y algún día curar.

Recuerdo un dolor lacerante en mi cabeza desde siempre, desde un verano con 18 años que no me dejó de doler ni un sólo día del mes de agosto, no estoy diciendo que todo comenzara a esa edad, no, quiero decir que el dolor de cabeza era algo intrínseco en mi: durante toda mi vida me ha dolido la cabeza, hasta hace cinco años que se acabó. Con el paso de los años esos dolores fueron a más, se convirtieron en migrañas, nunca me preocuparon ya que era algo habitual en mi familia, por tanto conviví siempre con ellos.

Hace diez años todo comenzó a ir a peor, a la migraña habitual se unieron las alteraciones visuales, migraña con aura me dijeron, antes del dolor comenzaba a ver mal, de forma casi picassiana, veía las caras de forma asimétrica, un ojo más arriba que otro, no me pasaba siempre pero cuando sucedía era muy desagradable, no duraba mucho, de 5 a 20 minutos. Después el dolor se convirtió en algo agudo, parecía que me iba a estallar la vena de la sien derecha, si me agachaba tenía que levantarme sujetando ese lado de la cabeza con la mano, me latía fuertemente.

Después de un par de días en completa oscuridad, el dolor pasaba. Unos meses antes de la aparición del plasmocitoma frontal el dolor se volvió virulento, era como si me estuvieran separando el cráneo, pero con la medicación pautada para la migraña y el descanso, el dolor pasaba, se acababa.

Esa es mi experiencia con el dolor, creía que era normal, el de esos meses anteriores al diagnóstico me parecía muy exagerado pero nunca esperé lo que pasó después, estaba sumida en una depresión y la angustia y la ansiedad cercaban mi mundo. Cuando el tumor se hizo visible me desencajó pero nunca pensé que sería algo tan terrible, cognitivamente no notaba nada, todo parecía funcionar bien, hoy sé que no era así ya que todas aquellas pequeñas cosas que me pasaban, cuando desapareció dejaron de pasar.

Una parte muy considerable de mi cráneo se había esfumado, bajo el plasmocitoma no había cráneo, se había ido, los “osteoclastos”, ahora lo sé, se lo habían comido y los osteoblastos no habían realizado su función y aquello ya no tenía reparación posible, me había quedado sin una parte de mi cabeza.

Tras muchas sesiones de radioterapia el plasmocitoma desapareció, allí no quedó nada, sobre todo lo que no quedaba era ni rastro de una parte de la calota craneal, 7×8 cm. Después de varios meses de espera con los protocolos de quimio y bortezomib y cinco meses después del trasplante autólogo de células madre, me intervinieron para reparar el daño óseo ( las lesiones del mieloma son a “sacabocados” como sabemos), creo que me pusieron una malla y una tapa de una sustancia que se solidifica al darle forma y que hoy es una parte de mi cuerpo, eso y muchas grapas desde la frente hasta la oreja que se convirtieron en una perfecta cicatriz que apenas se vislumbra.

Todo pasa, mucha paciencia y tiempo al tiempo, y es cierto.Cada uno tiene sus propias particularidades, nadie es mas que otro ni menos tampoco, a todos nos duele, nos ha dolido y dolerá. Si a alguno de los que hoy me leen le está pasando, mucho ánimo, yo ya estuve ahí y he conseguido llegar hasta aquí, como muchos otros.

Nunca más me ha vuelto a doler la cabeza de aquella forma tan terrible. Tengo problemas con el frio y el calor que soluciono con gorros en invierno y pamelas en verano. Durante mucho tiempo no pude abrir la boca totalmente. En la zona radiada no ha vuelto a salir el pelo, lo soluciono llevando el pelo más largo que antes para poder tapar esa zona, algunas veces se me ve, sobre todo en verano, imagino que los que no me conocen pensaran que tengo unas entradas “muy pronunciadas”. Ando mucho en bicicleta sin ningún miedo. Durante muchos meses me llevaba las manos a la cabeza cada vez que pensaba que me podían golpear con un balón o cualquier otra cosa. Me he caído y me he hecho daño por no apoyarme con las manos al caer, por tenerlas “apoyadas”en mi cabeza.Tengo un ojo más cerrado que otro, me he dado cuenta hace poco.

Ha valido la pena, la vida es demasiado importante para dejar de vivirla. Cuando me caiga me levantaré. Confío en los médicos.

Gracias por leerme.

Teresa Regueiro.

Hoy quiero dedicar esta entrada con especial cariño a Mariló (Lola Gándara, Colexio Martín Codax, Vigo), mi profesora de literatura, por enseñarme a amar las palabras y mandarme a escribir al bosque para “expresar lo que sentía”.

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2 comentarios en “DAÑO ÓSEO EN PACIENTES CON MIELOMA MULTIPLE.

  1. Teresa, admiro tu fortaleza y valentía, agradezco que compartas tu experiencia. Hace casi 4 años mi madre fue diagnosticada con MM y así como tu y tantos guerreros que sé andan por ahí, ha sabido afrontar con ayuda de Dios, los médicos y con todas sus fuerzas y ganas de vivir, esta enfermedad que me cuesta mucho comprender. Precisamente hoy me ha dicho que tiene una fisura en el cráneo que ha dejado salir algún tipo de líquido y el especialista le ha recomendado internarse, pues para él es un milagro que en su situación siga estable ya que ese líquido se encuentra a 2 mm de tocar al cerebro. Vamos de nuevo al hospital y ruego con todas mis fuerzas que mi madre sea candidata a una cirugía como la tuya. Te mando un abrazo y mis mejores deseos.
    Bendiciones.

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